Los viajes eternos de la vida
Grethe Hald
Artista de pintura, Periodista de arte y cultura


Los grabados de Jan Svensen forma un mundo característico que invita a un viaje. Introvertidos y encerrados en sí mismos, como cavilando sobre antiquísimos secretos, encontramos figuras de un paisaje fragmentado. Detalles desconchados de diseños marcan sus huellas mudas mientras un perro callejero ladra bajo la media luna en otro lugar (Annet sted).
El artista alterna aparentemente sin dificultad entre el grabado y la pintura, y las dos técnicas distintas parecen fomentar el lenguaje del uno al otro. El propio artista experimienta que detalles de un período de pintura pueden continuarse en los grabados. Con esto "tira a si mismo sobre el umbral", como él lo expresa.
Un denominador común sumamente natural de la obra artística de Jan Svensen, es el Viaje. Conocemos todos la expresión: "El que hace un viaje, tiene algo que contar". En Svensen esto se manifiesta a través de señales personales, elementos y fragmentos cuyo significado no se deja conocer inmediatamente. Visto así, los trabajos tienen básicamente algo en común con la escencia misma del viaje - cuando entramos en lo desconocido: cuando vemos, presentimos e intepretamos: "Esto lo vi", dice el grabador. Pero penetró él completamente adentro y detrás? Lo comprendió todo plenamente, o dejó más bien que el viaje mental siguiera por sí solo, entrando en lo desconocido: donde las fuentes de la imaginación se enfrentan con los impulsos del mundo circundante, creando mundos nuevos que nadie todavía ha visto?
El grado de dificultad en forzar la jungla de códigos de nuestro camino para entrar en el mundo artístico de Jan Svensen, depende de nuestro propio bagaje: si los golpes de machete de nuestra fuerza mental de una vez por todas descubren los secretos de este mundo artístico, o si el camino tentativo y largo de la intuición poco a poco nos conduce a la meta - si esta meta alguna vez existe.
Como un viaje real es un desplazamiento entre puntos geográficos, la mente humana también hace su viaje paralelo; pero tal vez en su propio ritmo, lentamente y vacilante; y puede tardar años antes de que comprendamos completamente lo que hemos visto.
Tal viaje mental tiene mucho en común con la experiencia general del arte. Así como estamos dispuestos a aceptar «las anormalidades» cuando viajamos en países desconocidos, la misma actitud podemos tomar frente al paisaje extraño que representa cualquier nueva obra artistica: con expectativas abiertas y si es posible, dejando a un lado las actitudes prejuiciosas.
Como en la vieja poesía japonesa haikú, la cual con pocas y precisas palabras indica un acontecimiento cotidiano, un paisaje y una temperatura y con esto despliega un panorama sentimental; de la misma manera los códigos simples y el lenguaje simbólico de Svensen prepara el terreno para nuestro viaje hacia el país desconocido, donde la poesía y la realidad perceptible coinsisten.
En vez de acercarnos a sus grabados como a un mundo parcialmente cerrado, podemos mediante los hilos conductores visuales buscar cada vez más adentro para encontrar significados nuevos, significados para nosotros. Y como puertas secretas de un muro inconquistable, se abren cada vez más caminos nuevos, caminos de perspectivas y comprensión. De esta manera el viaje gráfico de Svensen nos lleva a los espacios más interiores, los más secretos, espacios de lo humano subconsciente y lo intuitativo. En su obra se reune lo contemplativo con lo enérgico y esto lo experimentamos como si el artista tocara lo que es vivir, en sus propios espacios íntimos y en el mundo.
La figura tumbada se repite, en su posición estática recibe los copos de nieve sobre su cuerpo en una noche polar oscuro (Polarnatt). O se convierte en el mismo Poseidon, la escultura dios que como un gigante reposa en el fondo del mar bajo el argénteo archipiélago griego y la cuna de la cultura occidental. En una nave celestial (Himmelskip) se encuentran diferentes figuras en el camino hacia lo desconocido, pero en el mismo barco (I samme båt).
Mediante la exploración del universo artístico de Svensen el titulo "Viaje no especificado" (Uspesifisert reise) parece al mismo tiempo ligeramente irónico e inmensamente desnudo. Pues ¿hay cosa más segura de que nuestro viaje de la vida será un viaje bastante "no especificado"? El artista nos muestra en partes en que consiste este viaje, de una eterna búsqueda de contacto y encuentros esporádicos, y de la soledad con nosotros mismos. Así sus obras marcan también la experiencia instantánea y la existencia vista en la perspectiva de la eternidad.
Jan Svensen hace sus viajes de nuevo en las láminas de aluminio. Cada vez que colorea y coloca el papel mojado sobre las diferentes areas de color de la lámina, viaja el motivo otra vez a través de la conciencia y el proceso de imprenta. El camino hasta la expresión artística independiete lo ha hecho él solo, en senderos independientes bordados de las experiencias de otros, expresiones de otros. Pues las huellas gráficas estaban allí mucho antes que él; las imprentas de madera de la edad medieval, los primeros trazos que labran la lámina de cobre, y las muchas posibilidades del tiempo moderno de escoger y rechazar materiales según el objetivo del grabador.
Las técnicas mixtas que usa Svensen tienen tonos de monotipía y collage, el último mediante láminas divisas. Las lineas son definidas contra colores claros del rojo, amarillo y anaranjado, a menudo contra el liso, profundo negroazul del fondo. Cálidos colores de tierra fomentan las asociaciones tanto latinoamercanas como pompeiánicas,como si el pigmento fuera rascado de las pirámides de Tikal o las paredes de la "Casa de los misterios".
El artista, su obra y nosotros como público nos reunimos en el camino de Zung (Veien til Zung) - "un lugar que raramente encontramos pero que estamos todos buscando," como dice Jan Svensen.
Así como todos estos viajes en realidad son el viaje eterno en nosotros mismos.
La madurez no es una edad
Liliana Matasa
Master en Educación para las Artes La Victoria-Venezuela

«La madurez no es una edad, sino, un estado de autoconocimiento», afirmaba John Fowles- y este estado
de madura comprensión está plasmado en las obras de Jan Svensen. Su universo artistico abarca desde la creación del mundo y sus planos de manifestación, hasta las cosas creadas. Asi, el mundo de la formación se desarrolla en cinco planos visibles (en la gráfica Poseidon), se reduce a tres (en las obras Veien til Zung o Møteplass), haste Ilegar a uno en Annet sted o Løshund, Porto Angell.
Pero, el universo que percibe el artista no está vacio; la presencia de los animales y del hombre nos habla sobre la vida en él concebida. Un hombre solo frente a si mismo, parejas que nos hablan del tema de la dualidad (Uspesifisert Reise), o secuencias de cinco personajes que bien nos hablan de la esencia quintuple del ser, son indicios de la madurez y profundidad alcanzadas por el artista en su labor creativa.
El manejo diestro de dos técnicas distintas, como el grabado y la pintura, permite una lectura coherente de la obra de Svensen. El lenguaje gráfico, contundente y abreviado, nos revela mediante una plena definición los personajes y los planos en los cuales cohabitan. Los mismos elementos trasladados a la pintura se eterizan, pierden su materialidad envueltos por las pinceladas trasparentes que sólo a través de la pintura se puede lograr.
Los colores primarios y secundarios que se aprecian en los grabados sufren la misma metamorfósis que los personajes al ser trasladados en la pintura. Se vuelven terciarios, se funden, se dilatan en el Universo a medida que dejan el mundo material para internarse en un mundo celestial. Los colores de tierra en sus pinturas aluden a la Madre Naturaleza en la cual residen todos los demás colores. Los negros velados y grises revelan la presencia de la Luz; las siluetas oscuras que emergen de sus obras, nos remiten al proceso continuo de evolución en el cual están sumergidas las cosas creadas. Es este un indicio y un mensaje que expresa sin lugar a equivocos, que la mision del hombre es elevarse por encima de las cosas materiales y fusionarse con la Luz.
Un artista que ubica el hombre como máxima creación del hombre es elevarse por encima de las cosas materiales y fusionarse con la Luz.
Un artista que ubica el hombre como máxima creación del Universo, que insinúa como Svensen, mediante trazos zigzagueantes la expansión y continuidad de la vida, ha Ilegado a ese estado de autoconocimiento que da la madurez.